Para Primavera-Verano 2027, Maison Margiela convierte una de las tensiones fundamentales de la moda —lo rígido frente a lo suave— en el punto de partida de una colección que altera trench coats, sastrería, vestidos drapeados y accesorios desde su propia construcción.
En Maison Margiela, transformar una prenda rara vez significa empezar de cero. Para Primavera-Verano 2027, la casa vuelve a observar los sistemas que han construido históricamente la moda y encuentra su nueva investigación en dos fuerzas aparentemente opuestas: HARD and SOFT.
El concepto parte de las tradiciones de los ateliers parisinos y, específicamente, de la división entre Tailleur, dedicado a las construcciones más estructuradas, y Flou, asociado con la fluidez, el drapeado y las formas más ligeras. Margiela toma ambos lenguajes de la Alta Costura y los lleva al prêt-à-porter, no para mantenerlos separados, sino para provocar fricción entre ellos.
El resultado es una colección donde la estructura produce movimiento y la suavidad encuentra nuevas formas de sostenerse.

Cuando lo rígido cambia la silueta
Los trench coats reciben grandes paneles reforzados que atraviesan horizontalmente la cintura o caen verticalmente a los costados, modificando un arquetipo conocido sin borrar su identidad.
En la sastrería, chaquetas y chalecos se pliegan sobre sí mismos hasta ocultar sus botones. El interior se refuerza para conservar las marcas de esos dobleces incluso cuando la prenda vuelve a utilizarse de manera convencional.
Los vestidos también entran en este juego. Grandes pinzas se abren al llegar a la cintura para generar volúmenes inesperados, mientras que paneles curvos colocados sobre el pecho funcionan como una suerte de corsé sin constricción: el tejido puede drapearse alrededor de una estructura que permanece separada del cuerpo.
En otros casos, el corsé parece abrirse desde el frente y provoca profundos drapeados que descienden desde el pecho hasta el tobillo. Lo duro ya no limita a lo suave; se convierte en aquello que le permite adoptar otra forma.


El interior sale a la superficie
Los forros, un código recurrente en la historia de Maison Margiela, dejan nuevamente de ser elementos destinados a permanecer ocultos.
Aparecen como prendas independientes o se fusionan con vestidos florales abiertos completamente por la espalda, creando la ilusión de llevar simultáneamente un abrigo y un vestido. Las faldas envolventes siguen una lógica similar: materiales elaborados y reforzados se encuentran con algodones sencillos en la cintura, haciendo visible el contraste entre construcción y ligereza.
Incluso una delicada red puede encontrarse con el extremo opuesto de la colección: piezas de cubertería de plata son aplanadas y moldeadas hasta convertirse en estructuras adaptadas al cuerpo.
Frente a ellas aparecen momentos de absoluta fluidez, como vestidos drapeados estampados con grullas y águilas mediante pintura en spray o diseños de espalda abierta que se giran y vuelven a construir sobre prendas segunda piel.


Flores que permanecen en el tiempo
La tensión entre transformación y memoria continúa en la escenografía creada por el artista floral Mark Colle. La instalación hace referencia al debut de Alta Costura de Raf Simons en 2012, imaginando sus flores transformadas por el paso del tiempo.
El gesto conecta con uno de los intereses históricos de Margiela: la réplica como herramienta creativa. Las flores vuelven a aparecer sobre las prendas mediante estampados que, a diferencia de las de la instalación, permanecen suspendidos en un estado de vitalidad permanente.
La referencia no funciona únicamente como homenaje. También plantea una conversación sobre cómo la moda observa su propia historia, la reproduce y termina alterándola.


Bolsos que pierden su estructura
En accesorios, HARD and SOFT adquiere una interpretación casi literal.
El 5AC Soft utiliza una piel más flexible y natural, mientras que los nuevos Ghost Bags parten de objetos tradicionalmente estructurados —maletines, bolsos de viaje y estuches de tocador— para eliminar su rigidez y reconstruirlos completamente en piel suave. Sus herrajes permanecen como vestigios de la forma original.
El Link aparece en ante ultrasuave, incluido un acabado plisado y encerado pensado para desarrollar una pátina propia con el uso. El Glam Slam adopta los motivos florales de la temporada y pequeños clutches inspirados en joyeros y monederos de chatelaine exploran construcciones modulares.


Desestabilizar también el calzado
La experimentación continúa desde el suelo. Nuevas botas y pumps heel-less esconden un tacón elevado dentro de su construcción mientras dejan visible únicamente un pequeño kitten heel, generando una silueta que desafía la lectura tradicional del zapato.
Para hombre, loafers, zapatos de agujetas y boxer boots reciben el mismo tratamiento en piel suave. El nuevo Slide heel enfrenta una suela curva con un tacón rectangular, mientras que los Tabi Heel Clogs recuperan una forma de archivo y la reinterpretan con los materiales fruncidos de la temporada. Botas Tabi y Tabi Ballerinas completan la propuesta.
La joyería reproduce las mismas tensiones: cadenas envueltas en malla o piel, cristales aparentemente atrapados dentro de redes y las cuatro puntadas de Margiela convertidas en un rectángulo brillante.
Con HARD and SOFT, Maison Margiela no plantea lo rígido y lo fluido como extremos incompatibles. Los hace depender uno del otro. La estructura sostiene el drapeado; lo suave desarma los arquetipos; lo que normalmente permanece oculto termina definiendo el exterior.
Primavera-Verano 2027 se construye precisamente en ese espacio intermedio, donde una prenda puede ser dos cosas al mismo tiempo.

