Para celebrar su expansión en Europa, rhode lleva su identidad más allá del skincare con café rhode, un pop-up inspirado en los clásicos bistrós franceses que transforma la marca en una experiencia para comer, descubrir y llevarse a casa.
¿Qué sucede cuando una marca de belleza deja temporalmente el baño y el tocador para instalarse en una mesa de café? Para rhode, la respuesta está en París.
Con motivo de su expansión por Europa, la marca presenta café rhode, una experiencia temporal que traduce su universo visual y creativo al lenguaje de un clásico bistró francés. Esta vez, sus productos dejan de ser el único punto de contacto: la comida, el espacio y pequeños objetos creados para la ocasión pasan a formar parte de the world of rhode.

De una marca de skincare a un universo reconocible
Desde su lanzamiento, rhode ha construido una identidad que va más allá de las fórmulas. Colores, texturas, packaging y campañas forman parte de un lenguaje visual fácilmente identificable, y café rhode utiliza precisamente esa capacidad para trasladar la marca a un contexto completamente distinto.
En París, ese imaginario se encuentra con los códigos del café francés. El resultado no pretende funcionar simplemente como una tienda temporal, sino como una extensión física del universo de rhode, donde la experiencia importa tanto como aquello que se puede comprar.
El espacio incorpora especialidades de menú desarrolladas para la ocasión y pequeños souvenirs que los visitantes pueden llevarse como recuerdo.


Cuando la belleza se convierte en lifestyle
La apertura también refleja un cambio más amplio en la manera en que las marcas de belleza construyen comunidad.
El producto continúa siendo el centro del negocio, pero ya no necesariamente es suficiente para definir una identidad. Pop-ups, colaboraciones, gastronomía y espacios físicos permiten que un universo que normalmente existe en una pantalla pueda experimentarse en persona.
En ese sentido, café rhode convierte el branding en un lugar al que se puede entrar.
Y París resulta un escenario particularmente significativo para hacerlo. La llegada del proyecto coincide con la expansión europea de la marca y utiliza uno de los rituales más reconocibles de la ciudad —sentarse en un café— como punto de encuentro con una nueva comunidad.
Disponible únicamente con reservación previa durante los primeros días de octubre, café rhode es una activación temporal, pero también una muestra de hacia dónde puede crecer el universo de una marca de belleza cuando deja de pensarse exclusivamente en términos de producto.
Porque en the world of rhode, esta vez, el skincare también puede servirse en una mesa de café


