Una campaña de moda suele partir de una imagen perfectamente controlada: modelo, styling, iluminación y escenario responden a una misma dirección creativa. Para Otoño/Invierno 2026, Diesel decide romper deliberadamente con esa lógica. En “Multiplicities”, la firma comienza fotografiando a sus modelos dentro de un estudio, los convierte en figuras de cartón a tamaño real y después los envía alrededor del planeta para que otras personas, ciudades y culturas terminen de construir la imagen.
El resultado es una campaña que viaja de Londres a Shanghái, El Cairo, Río de Janeiro y Nueva Delhi, transformándose en cada destino y convirtiendo la colección FW26 de Glenn Martens en una especie de experimento visual sobre perspectiva, comunidad y autoría colectiva.

Una campaña diseñada para perder el control
El punto de partida parece convencional.
Como parte del diálogo creativo entre Glenn Martens y el director de arte Christopher Simmonds, la fotógrafa Verity Smiley-Jones retrató al casting de la campaña utilizando looks FW26 frente a un fondo rojo.
Después ocurre lo inesperado.
Las fotografías fueron ampliadas hasta convertirse en figuras de cartón a escala real y enviadas físicamente a diferentes ciudades. Una vez ahí, fotógrafos locales recibieron esas imágenes y las incorporaron a su propio entorno.
El casting original permanece exactamente igual, pero todo lo que existe alrededor cambia.
Calles, mercados, azoteas y playas sustituyen al estudio. Personas que nunca formaron parte de la producción aparecen frente a cámara y terminan integrándose a ella. La campaña deja así de pertenecer exclusivamente a Diesel para convertirse en una sucesión de interpretaciones locales.

De Piccadilly Circus a las pirámides de El Cairo
Cada ciudad desarrolla su propio capítulo.
En Londres, Erika Kamano lleva las figuras hasta Piccadilly Circus, donde accesorios como el bolso D-ONE y las sandalias D-COCCO aparecen entre peatones y palomas.
En Shanghái, Fish Zhang utiliza andamios y escenarios urbanos para fotografiar el 3-D Denim, el Bicolor Leather y el nuevo jean D-Heel, integrando la colección dentro del ritmo visual de la ciudad.
La escala cambia nuevamente en El Cairo, donde Malak El Sawi fotografía desde una azotea con las pirámides egipcias como fondo. Allí aparecen piezas como el Wrinkled Boiled Knitwear y el Creased Denim, estableciendo un contraste entre las texturas experimentales de Diesel y uno de los paisajes históricos más reconocibles del mundo.

Diesel llega hasta Ipanema y Nueva Delhi
En Río de Janeiro, la campaña abandona las calles para llegar a Ipanema. Rergio Richard coloca las figuras entre bañistas mientras las montañas de Dois Irmãos aparecen en el horizonte.
Las Wrapped Up in Concert Print T-shirts, el plaid y el Stinger Watch conviven con una escena que continúa ocurriendo independientemente de la campaña. Esa espontaneidad es precisamente parte del concepto: Diesel entra al espacio cotidiano en lugar de intentar transformarlo completamente en un set.
El recorrido termina en Nueva Delhi, donde Megha Singha lleva el experimento al movimiento de la capital india. Las prendas de denim de punto con efecto trompe l’oeil cable knit y los Cut Out Floral Knits aparecen durante un trayecto en rickshaw, cerrando una narrativa que comenzó dentro de un estudio y termina completamente absorbida por la ciudad.

D-ONE, el bolso que recorre toda la campaña
Entre todos esos cambios existe un elemento que funciona como hilo conductor: D-ONE, el nuevo bolso presentado durante el desfile FW26 de Diesel.
Su construcción relajada en piel incorpora correas con hebillas inspiradas en cinturones desgastados que atraviesan las trabillas del denim, trasladando uno de los códigos fundamentales de Diesel hacia una nueva categoría.
Que el bolso aparezca repetidamente durante el recorrido tampoco parece accidental. En una campaña construida alrededor del desplazamiento, D-ONE funciona casi como el objeto que acompaña el viaje mientras escenarios, personas y perspectivas cambian constantemente.

Una misma imagen nunca significa exactamente lo mismo
“Multiplicities” resulta especialmente interesante porque cuestiona una de las ideas fundamentales de la publicidad de moda: que una marca debe controlar completamente la manera en que su universo es presentado.
Diesel hace lo contrario.
Entrega literalmente sus imágenes a otras personas y permite que sean reinterpretadas. La fotografía original sigue presente, pero su significado cambia dependiendo de quién la fotografía, dónde aparece y quién accidentalmente entra en el encuadre.
La campaña termina funcionando como una metáfora bastante precisa de la cultura contemporánea. Una misma imagen puede viajar por el mundo y adquirir significados completamente diferentes dependiendo del contexto desde el que se observa.
Bajo la dirección creativa de Glenn Martens, Diesel lleva así sus valores de libertad, diversidad y autoexpresión más allá del discurso. En lugar de representar distintas comunidades desde un único punto de vista, permite que diferentes ciudades intervengan activamente en la construcción de su imagen.
Lo que comenzó como una fotografía sobre un fondo rojo termina convertido en muchas fotografías, muchas ciudades y muchas miradas.
De ahí el nombre: “Multiplicities” no presenta una única forma de ver Diesel, sino todas las que pueden existir cuando la imagen deja de pertenecer a un solo lugar.



